Hace un tiempo que no escribo en este blog y he pensado que ya va siendo hora de volver. Cada vez parece que se tiene menos tiempo, aunque siempre hay algo que compartir con el mundo. ¿Y cómo volver a escribir y reiniciar la rutina? Pues he pensado que voy a comenzar con la nueva sección. Una sección que siempre he querido tener ya que me encanta cocinar y compartir mis recetas con todo el mundo. Tanto las recetas que me “invento” (ilusa de mí!…, siempre encuentro algo parecido igual y pienso que me las inventé yo) o las recetas que me gustan o aquellas que me hacen inspirarme en nuevas recetas.


Quiero comenzar con la primera receta que descubrí hace poco. Hace cuestión de unos meses me hice una cuenta en Pinterest y la verdad es que desde entonces he flipado un poco. Ahí se encuentran cosas maravillosas. Si tenéis cuenta y queréis podéis seguirme aquí o sólo seguir los tableros que queráis.
Al grano, en una de los correos que te envían con sugerencias vi algo raro que me llamó la atención. Una pizza verde con receta en inglés y para celiacos o para esa dieta sin sentido tan de moda que se ha puesto ahora, sin gluten (la receta original la podéis encontrar aquí). La cuestión es que me pareció una idea genial utilizarla y, claro está, primero la probé. No tuve reparo porque tiene algo parecido a otra receta que encontré en otro sitio que también os pondré (por cierto triunfó en casa con la familia y con los amigos dispuestos a probar mis “inventos”. Sí, tengo amigos y familiares que están dispuestos a hacer de cobayas, sobre todo mi marido). Yo la llamo “pizza verde”, para los niños puede ser la “pizza de Hulk”.
Es muy fácil de hacer, sólo necesitas los ingredientes, un horno, papel vegetal, una batidora y un recipiente.
Ingredientes para la base (para la foto que pongo puse el doble): necesitamos dos tazas de espinacas crudas bien lavadas (puede ser de bolsa envasadas que ya vienen limpias y sin el tallo), 1 huevo, una taza de queso en polvo (yo lo he cambiado por una taza de harina integral y ha salido muy buena. Cuando la hice doble puse media taza de queso en polvo y una taza y media de harina integral), orégano y un poco de sal (la verdad es que le puedes poner las especias que más te gusten para darle tu toque).
Primero precalentamos el horno a 200ºC.

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Para hacer la base; y que quede como la foto anterior, hay que batir las espinacas con el huevo o trocear las espinacas en pequeño y batir el huevo y mezclarlo bien. Cuando esté hecho eso añadimos el resto de ingredientes y mezclamos bien, que quede uniforme. En un molde redondo o en la placa del horno ponemos papel vegetal y ponemos la mezcla de la base. Extendemos bien la masa y horneamos hasta que se dore por los bordes. Con los tiempos soy muy mala, creo que son unos 15 minutos (aunque podéis verlos aquí). La primera vez puse el tiempo que marcaba en la receta y no vi que quedara muy bien, le tuve que poner más tiempo (con los pitidos del horno por la programación y teniendo que apagarlo), así que lo pongo y voy echando un vistazo.
Mientras está en el horno podemos preparar los ingredientes al gusto. Mi preferida es con rodajas de tomate, orégano, anchoas y queso. La receta que encontré era con jamón york.
Cuando esté la masa, la sacáis del horno y le ponéis los ingredientes al gusto y a gratinar (en la foto de a continuación está la pizza sin gratinar).

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Espero que os guste. Si es así ¿qué os parece? ¿Qué ingredientes le habéis puesto?

Volver… con recetas: Pizza verde.
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